El 29 de mayo estuve en el InmoARCO Tour Inmobiliario, en el Cinesa de Príncipe Pío, aquí en Madrid. Un congreso del sector montado en una sala de cine, con una idea detrás que me encantó: «el guión del nuevo real estate». Una premiere, literal.
Fue una jornada larga, de las que valen la pena. 250 agentes en la sala, ponentes de España y de fuera, y temas que de verdad mueven la aguja hoy: inteligencia artificial aplicada, captación, técnicas de cierre, expansión y mercado luxury. Cero humo, mucho oficio.
Tuve además el honor de participar en el panel de AMPSI, la asociación de mujeres profesionales del sector de cuya Junta Directiva formo parte.
Lo que me llevé
Ya nadie paga por información. Se paga por saber leerla.
La inteligencia artificial estuvo en todas las conversaciones. Mi lectura es menos cómoda que la oficial: cualquier comprador ve hoy en dos clics lo que hace diez años un agente guardaba en un cajón, y la IA va a terminar ese trabajo. El agente que solo abría puertas sobra. El que interpreta lo que el portal no muestra, el estado real, la letra pequeña, lo que de verdad se pagó en esa calle, vale más que nunca. A mí me contratan exactamente para eso.
Nadie firma una hipoteca a treinta años por un embudo de ventas.
Escuché técnicas de captación y cierre brillantes, y alguna pienso aplicarla. Pero conviene no confundirse: los embudos llenan agendas, no deciden compras. Comprar casa sigue siendo la decisión patrimonial más seria de una familia, y ahí la diferencia la marca una persona dispuesta a decirte a tiempo: esta no. Yo puedo decirlo porque no pierdo nada diciéndolo. Quien cobra por cerrar, no siempre puede.
La pregunta que faltó: ¿cerrar para quién?
Un congreso entero hablando de cerrar operaciones y casi nadie preguntó al servicio de quién está ese cierre. En España lo normal sigue siendo cobrar del vendedor y del comprador a la vez, y así no hay lado posible. Yo elegí el mío: cobro solo del comprador y me debo solo al comprador. Si eso incomoda a parte del sector, lo asumo. No estoy aquí para caerle bien a la industria, sino para que quien compra conmigo duerma tranquilo.
Estar en estos espacios no es postureo: me obliga a seguir formándome, rodeada de profesionales que elevan el nivel. Y eso después se nota en cómo acompaño a mis clientes, casa por casa.
Y como siempre: mucha luz.
Un abrazo,
Helena
