Siete casas independientes en el noroeste de Madrid, cada una sobre una parcela de más de dos mil metros, con jardín, piscina y aparcamiento propios, dentro de una urbanización con doble control de acceso.
Lo que me interesa de este proyecto es la planta. Vivir sin escaleras cambia la casa entera: el salón, la cocina y los cuatro dormitorios quedan al mismo nivel y todos dan al jardín. Y la distribución interior todavía admite ajustes con el equipo de arquitectos, que es la ventaja real de entrar pronto.