Que una agente inmobiliaria escriba una novela sorprende a bastante gente. A mí también me sorprendió, la verdad. En mayo de 2026 publiqué la primera, se llama «El club de las que NO sudan», y el sábado 26 de septiembre la presenté en Pozuelo de Alarcón. Te cuento las dos cosas: qué hay dentro del libro y cómo fue ese día.
De qué va la novela
Lo escribí por una razón poco literaria: me cansé de oír que a cierta edad una ya se queda donde está, y de ver a mujeres repitiéndoselo a sí mismas. Yo cambié de profesión y sé lo que pesa esa frase cuando te la dices por dentro.
La protagonista deja su trabajo de siempre a los cuarenta y nueve años y se reinventa como agente inmobiliaria. Ahí está el libro entero: una mujer que vuelve a empezar a una edad en la que, según el guion que nos han contado, ya no se empieza nada.
No voy a destriparte la trama. Sí te digo de dónde sale. Sale de haber cambiado yo de oficio y de haber conocido después a muchas mujeres que dieron el mismo salto, cada una con su versión y casi todas con la misma pregunta rondando: ¿y si me equivoco? Esa pregunta es el motor del libro.
Es una novela, no un manual. Se lee de un tirón y, si al cerrarla te deja pensando en tu propia reinvención, mejor todavía. Puede que te reconozcas en ella. Y si no, vas a reconocer a alguien que tienes cerca, porque hay mucha gente empezando otra vez a destiempo y casi nadie lo cuenta en voz alta.


«El club de las que NO sudan», disponible en Amazon.
El sábado 26 en Cattleya Vinos
La presentación fue a las 13:00 en Cattleya Vinos, en la avenida de Europa 7 de Pozuelo de Alarcón. Entrada libre, sin lista ni invitación. Quien quiso, vino.
Elegí ese sitio a propósito. Cattleya es una tienda de vinos y quesos con terraza, no un salón de actos, y eso cambia el tono de todo. Montamos la mesa con los ejemplares fuera, el local invitó a una copa de cava al llegar y a partir de ahí aquello dejó de parecer un acto y pasó a ser un mediodía entre gente conocida.
El formato del evento me permitió firmar los ejemplares, hacer una dedicatoria a cada uno y hablar con ellos. Es la manera de conocer de verdad a quien te lee. Hubo quien vino a por la novela y quien vino a verme a mí. Me valen las dos.
Lo grabamos con una cámara de 360 grados y lo montamos en timelapse. Es el vídeo que abre esta página, lo más parecido a estar allí que puedo enseñarte.







Qué tiene que ver una novela con mi trabajo
Más de lo que parece. Me paso el día dentro de casas ajenas, escuchando a gente que decide dónde va a vivir los próximos años. Por ahí pasan separaciones, herencias, mudanzas por amor, mudanzas por huida, cuentas que no salen y alegrías que no caben en el pecho. Ese material no se inventa. Se escucha.
Y funciona en los dos sentidos. Escribir me obliga a escuchar mejor, y escuchar mejor es exactamente lo que hago cuando te acompaño a comprar. Cuando te pregunto por quinta vez cómo quieres vivir no es manía mía: de esa respuesta sale la casa que te encaja y la que vas a descartar.
Tampoco quiero venderte humo. El libro no me hace mejor profesional por sí solo. Lo que hace es dejarte ver de dónde vengo y cómo miro, que al final es lo que decide si quieres trabajar conmigo.
Si estás dándole vueltas a tu propio salto, al de verdad, al que da miedo, este libro no te va a dar permiso. Nadie te lo puede dar. Lo que sí hace es acompañarte un rato.
El libro está en Amazon. Si lo lees, escríbeme y me cuentas qué te ha parecido, lo bueno y lo que no. De lo que no, aprendo más.
Y como siempre: mucha luz.
Un abrazo,
Helena

